Las princesas de hoy no son las tuyas,
ni tampoco lo son las soledades.
Ni las artes del picador ni sus pullas
ni los besos que robamos en portales.
Los abriles no son ni semejantes.
Los abrazos no son ni parecidos.
Los adioses son mejores los de antes.
Las lunas de las noches se han perdido.
Lo que han cambiado los dioses y las cosas,
las estrellas, las putas y las rosas.
Ya no es lo que era ni Madrid.
Homenaje al maestro y sus poemas,
a sus versos, a sus ligues, a sus penas,
a lo mucho que aspiró aquella nariz
Tu soneto me recuerda unas décimas que hice hace algún tiempo sobre el amor y sus cambios... (si las encuentro con gusto te las copio en un comentario adicional aquí en tu blog....
ResponderEliminarUn abrazo..
Una especie en extinción
ResponderEliminarson esos amores de antes,
y en rosa los detonantes
de romances y canción.
Habían flores de estación
y se bailaban baladas,
las chicas acariciadas
en poesía y atenciones,
los romeos de balcones
con la ternura en carnadas.
Sufrió una metamorfosis
el amor y sus conflictos,
del corazón no hay adictos
ni flirteos en apoteosis.
De cúpido hay pocas dosis
quizás ya está muy anciano,
con los dedos de una mano
se pueden contar los TE AMOs
y a un Regetón le otorgamos
el encuentro mas cercano.
¿Será que ya estoy caduca
por tanta cursilería,
y el manto de poesía
a muy pocos acurruca?