y pintas mis paisajes de colores,
y borras de un plumazo los dolores
que hacían angustiosa y complicada
la vida, la existencia y la jornada.
Y entonces de repente hasta sonrío,
y no hay rastro ni de penas ni del frío,
porque es magia lo que haces si me llamas,
porque cuentan tus palabras que me amas
y es más bello lo que es nuestro que lo mío.


